El próximo 20 de marzo, los fans de Metal Gear Solid tienen una cita ineludible conGround Zeroes, el prólogo del futuro MGS V: The Phantom Pain que, como no podía ser de otra manera tratándose de una obra de Hideo Kojima, está generando tanta expectación como polémica. Las noticias de que será posible fulminarse el juego en apenas dos horas han corrido como la pólvora por la Red, hasta el punto de que la propia Konami ha decidido reducir 10 euretes el precio de las versiones PlayStation 4 y Xbox One. De esta forma todas las entregas físicas (PS4, Xbox One, PS3 y Xbox 360) costarán lo mismo (29,95€), mientras que en el canal digital, las versiones PlayStation 3 y Xbox 360 pasarán a costar sólo 19,95 euros.
Para muchos usuarios, que siguen viendo en Ground Zeroes una suerte de demo que debería haberse incluido como extra en otro lanzamiento (al estilo de lo que se hizo con la demo de MGS2 y Zone of The Enders en PS2), incluso esta bajada de precio les parecerá insuficiente. Por su parte, un servidor, después de trastear con la entrega de PS4, se va a poner el primero en la cola el 20 de marzo. Si, es posible llegar a los créditos finales en menos de dos horas (de hecho, lo hice en 82 minutos), pero este prólogo ofrece mucho más de lo que parece en un principio.
De hecho, la misión principal representa únicamente un 9% de todo el juego (así quedó reflejado en nuestras estadísticas). Sólo tras completarla se nos desvelarán las cinco misiones secundarias que la acompañan, la última de ellas marcada con interrogantes (aunque todos sabemos que se trata de las misiones exclusivas de los sistemas Sony y Microsoft). En el caso de PS4 y PS3, recibe el nombre de “Deja Vu” y es un homenaje al primer MGS (skin a lo PSone para Snake, Soldados GENOMA y Psycho Mantis incluidos). Los usuarios de Xbox One y Xbox 360 tendrán a su alcance la misión “Jamais Vu” protagonizada por Raiden, a la caza de “body snatchers”.
Pero olvidemos por un momento las exclusividades, los guiños al pasado y los ladrones de cuerpos para centrarnos en lo importante, en qué consiste Ground Zeroes y qué aporta a la saga Metal Gear. La acción transcurre en 1975, un año después de Peace Walker y nueve años antes de los sucesos que narrará The Phantom Pain. Big Boss debe infiltarse en una base secreta, en realidad un campo de prisioneros que los norteamericanos han edificado en suelo cubano (¿Alguien dijo Guantánamo?), bautizada con el nombre en clave de Camp Omega. Su objetivo: rescatar a dos viejos conocidos de Peace Walker: Chico y Paz. Ambos han sido sometidos a todo tipo de torturas por parte de un misterioso y despellejado personaje, Skull Face, líder de una organización llamada XOF (si, hasta el logo es el de FOX, a la inversa).
Skull Face y las tropas de XOF abandonan la base antes de la llegada de Big Boss, pero esta sigue férreamente custodiada por los Marines estadounidenses. Chico permanece retenido en una jaula al aire libre, junto a otros prisioneros. Su única distracción, un walkman con el que escucha una y otra vez Here’s to You (la pegadiza y emotiva balada que Ennio Morricone compuso para la película Sacco y Vanzetti, en 1971). Si, el Walkman no se inventó hasta 1979, pero no es precisamente el único desmelene tecnológico que se ha permitido Kojima en el juego: Big Boss cuenta en su equipo con el iDROID, una gadget con pantalla hológrafica que muestra el mapa de la base, y desde el cual podrá comunicarse con Kazuhira Miller (adios CODEC) y solicitar la extracción en helicóptero en puntos determinados, para facturar a los prisioneros que rescate. Y es que además de Chico y Paz, en Camp Omega hay otros presos, cuyo rescate no sólo disparará nuestras estadísticas, sino que pasarán a engrosar nuestras filas en el futuro MGS V: The Phantom Pain.
El método Fulton de Peace Walker ha dado paso al más rudimentario paso de agarrar al fulano, subírnoslo a la chepa como si fuera un saco de cemento e ir al punto de extracción. Pero, aleluya, podremos cargar con ellos agachados, de pie e incluso corriendo. Toda una ayuda cuando nos pisan los talones una cohorte de Marines de gatillo fácil.
La edad, lejos de proporcionarle achaques, parece haber revitalizado a Big Boss. Ahora es posible tirarse en plancha (ideal para meterse de cabeza entre los arbustos antes de que nos pillen), hacer la croqueta (podremos rodar e incluso disparar boca arriba) y lo más importante: trepar sobre cajas y tejados sin tener que localizar la escalerita de marras. El control del personaje es, en general, mucho más ágil e intuitivo que en los MGS anteriores. Hasta se ha “casualizado” un poco la mecánica de infiltración, con la aparición del Modo Reflejo, que nos proporcionará unos segundos de “bullet time” cuando un enemigo nos descubra, para poder neutralizarle, a tiro limpio, o con un CQC, antes de que alerte a sus camaradas. Pero que no teman los puristas: se puede desactivar en la pantalla de opciones. Si quieren enfadarse por algo, que sea por el sistema de regeneración de vida a lo Call of Duty, que deja el botiquín (en este caso un spray de primeros auxilios) sólo para casos realmente extremos.
Los vehículo también cobran una notable importancia en Ground Zeroes: podremosconducir jeeps, camiones e incluso blindados. De hecho, con un poco de sangre fría, es posible sentar a un enemigo KO en el asiento del copiloto, agarrar el volante y darse un garbeo por la base, pasando desapercibidos ante los demás Marines. El jeep no nos ofrece esa posibilidad, pero será un buen recurso para salir por patas cuando la cosa se ponga al rojo vivo.Los anteriores MGS, en especial Snake Eater, ya ofrecían la oportunidad de tomar diferentes rutas y hacer el cabra, pero Ground Zeroes eleva esa libertad hasta límites inéditos en la franquicia, tal y como viene pregonando Kojima desde hace meses. Aunque todos compartíamos objetivos comunes, los compañeros de la prensa que tuvieron la ocasión de probar el juego junto a nosotros llegaron hasta Chico y Paz de maneras completamente diferentes. Unos con extremo sigilo, otros a tiro limpio y algunos experimentando con vehículos o saltando directamente los muros. Si Ground Zeroes es sólo una muestra de lo que nos ofrecerá The Phantom Pain (Kojima ya ha anunciado que será 200 veces más grande), las posibilidades de diversión se nos antojan estratosféricas.
Tal y como hemos comentado antes, tras acabar la misión principal se desbloquean cinco misiones secundarias, bautizadas como Side Ops. Eliminar a los Renegados yConsigue la Información Confidencial están construidos sobre una de las virtudes del Fox Engine de Kojima Productions: cada Marine de la base tiene un rostro diferente (se acabaron los pasamontañas y esas zarandajas), y tendremos que usar los prismáticos para descubrir a nuestros objetivos entre toda la tropa enemiga. En el primer caso, hay que eliminar a un par de soldados concretos y en el segundo, contactar con un agente infiltrado vestido como un Marine más. Destruye las Plataformas Antiaéreas nos permitirá desatar nuestro lado más pirotécnico, usando explosivo C-4 para volar al menos tres de las torretas antiaéreas de Camp Omega.
Por su parte, Rescata al Agente de Inteligencia supone un guiño al arcade puro y duro en detrimento del sigilo y la infiltración. A bordo de un helicóptero tendremos que cubrir las espaldas de un aliado, ya sea con la ametralladora como un lanzagranadas (volando por los aires jeeps y torres de vigilancia), para después tener un duelo cara a cara con un blindado. Ojo a esta misión, que tiene un easter egg de lo más salado.
Cada una de estas misiones transcurre en un ciclo diferente del día (la infiltración, a pleno Sol es bastante más puñetera que arropados por la oscuridad) y arranca en un punto distinto de la base. Y al completar cada una desbloquearemos un nuevo modo de dificultad y algunos regalitos, como nuevo armamento, con el que se nos incentiva a volver a probar fortuna.
Pero incluso tras superar estas cinco misiones, quedan muchas más cosas por hacer enGround Zeroes. Por ejemplo localizar las nueve insignias que uno de los sicarios de Skull Face arroja desde el helicóptero al principio del juego y que han quedado repartidas por toda la base. Mas allá del afán coleccionista, conseguir las nueve proporciona una recompensa muy especial que Konami no nos permite desvelar aún. Tampoco íbamos a privaros de ese placer, qué demonios.
En cuanto a los gráficos, bueno, la propia Kojima Productions ya se ha encargado de mostrar las diferencias entre versiones en un célebre vídeo. Nosotros sólo tuvimos la oportunidad de probar la versión PS4, y la verdad, nos ha encantado lo que hemos visto. Mas allá de los muy publicitados 60fps y 1080p de resolución, lo que más nos ha sorprendido es el realismo de los rostros y el uso de la luz, desde el brillo de la piedra mojada hasta los fogonazos de los disparos. Se echa en falta una mayor capacidad para destruir los elementos del escenario (más allá de las torretas de vigilancia y algunos desconchones en muros de hormigón), pero el Fox Engine sólo nos ha enseñado una milésima parte de su potencial. La versión PS4 de Ground Zeroes no es más que un port mejorado de un juego diseñado para PS3, así que habrá que ver cómo se comporta en una producción cortada a medida de las consolas de nueva generación.
Nos hemos dejado unas cuantas cosas en el tintero, pero ya hablaremos de ellas cuando llegue el momento de analizar Ground Zeroes. Nos queda probar esa app de acompañamiento para tablets, que Konami mostró recientemente en Japón, y que nos permitirá tener una visión permanente del iDRONE (algo muy de agradecer, porque la acción no se detiene al activarlo, lo que nos dio algún que otro disgusto cuando un Marine nos sorprendió mientras trasteábamos en los menús).
Desde luego, habríamos preferido disfrutar de Ground Zeroes tal y como Kojima lo planeó desde el principio, unido a The Phantom Pain. Pero como aperitivo hasta que éste llegue a las tiendas (lo que sospechamos no ocurrirá hasta 2015…o incluso 2016), no está nada mal. Kiefer Sutherland hace un buen trabajo como sucesor de David Hayter (no así los traductores de Konami, que siguen con la manía de inventarse frases enteras en los subtítulos en castellano). Nos ha entusiasmado volver a arrastrarnos por las alcantarillas, poner un cuchillo en el cuello de un soldado para hacerle cantar y pelear cuerpo a cuerpo a través del CQC. Kojima dice que quiere abandonar la franquicia. Que nos traiga The Phantom Pain pronto y ya lo discutiremos más adelante.






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