17 oct 2013

Review Once Upon A Time: Quite A Common Fairy

Podemos contar con los mejores y más caros ingredientes del mundo y cocinar un plato que no se deje comer;  contar con la fama, medios y publicidad necesarios y publicar una novela sensacionalista y de masas que suponga un insulto a la literatura. Ocurre a menudo. Se tiene todo lo necesario para elaborar un buen producto y se desaprovecha porque se puede morir de éxito fácilmente. Nos creemos que ya lo tenemos todo hecho. Que una vez que hemos presentado las cartas debidamente la partida va a desarrollarse sola y el resto de jugadores se va a limitar a mirarnos asintiendo con gesto complacido y al borde del aplauso. Esto no funciona así. Y no funciona así porque no podemos vivir de éxitos caducados. No digo esto en vano. Es que este episodio que prometía un ascenso de calidad y al menos un intento de vuelta a los orígenes que ha quedado prácticamente en nada. ¿Lo comentamos?
Estoy decepcionada. Más decepcionada aún, quiero decir. Por mucho que entre todos nos mantengamos optimistas y le ofrezcamos a la serie una mentalidad abierta esto empieza a cansar. Los flashbacks vienen dando guerra desde hace mucho. Lo digo yo, lo decís vosotros, lo dice la audiencia en general. Esas vueltas al pasado tenían sentido cuando no conocíamos las historia de los personajes y teníamos que completar el puzzle con las piezas que faltaban. Hubo un tiempo en que nos dejaban boquiabiertos. Ahora ese puzzle es una figura amorfa a la que le sobran piezas que no sabemos dónde colocar.
En este momento hablo de Regina, evidentemente, de la muerte del personaje en el más metafórico de los sentidos, pero que está ahí aunque nos aferremos a lo que un día fue y queramos creer que su grandeza va a permanecer para los restos. Si nos dicen que Campanilla es un peligro porque la malvada reina hizo de las suyas nosotros nos lo creemos y esperamos algo, algo que no ha llegado realmente. Hablo completamente en serio y sin afán alguno de entrar a embestir contra la serie porque sí. ¿De verdad os han vendido la moto? Porque a mí no. Ni se han acercado.
Volvamos la vista atrás un momento y pensemos en aquel episodio en el que conocimos al genio. Regina ya estaba casada. Era infeliz, sí, pero tenía asumido y más que asumido su papel de reina. Pensemos en el momento (tan sólo una temporada atrás) en el que ésta se dio cuenta de que perdía al amor de su vida para siempre y se entregaba, vestida de oscuro, con el gesto cambiado y la identidad asumida, a las enseñanzas de Rumpelstinskin. Evidentemente el flashback que hemos presenciado esta semana tiene que situarse, a la fuerza, entre esos dos momentos. ¿Por qué entonces se nos muestra a un personaje inseguro, desdibujado y en cierto modo infantilizado? No es esa la Regina que conocemos y por supuesto no es la Regina que tenía que ser en ese período de tiempo. No  cuadra, no compro y no tiene sentido.
tink
Pero no todo termina aquí. Porque después de un matrimonio que terminó en asesinato y engaño, después de una cruz de por vida que le ennegreció el corazón al perder al único hombre que le importaba, ahora tenemos que tragarnos que en realidad su majestad estaba predestinada a conocer a su alma gemela en una taberna dejada de la mano de Dios. Por más vueltas que le doy, y se las he dado, no entiendo cuál es la necesidad exacta de unir al que era el mejor personaje de la serie con Robin Hood y hacerla blandita.  Es algo que no se sostiene, simplemente.
¿Y qué hay de Campanilla? Un hada idealista y rebelde que acaba vagando por los bosques por el simple hecho de que la villana del cuento no cruzara una puerta y jugara a ver hasta dónde se extiende el efecto mariposa. Se supone que en este momento es un hilo de esperanza para encontrar a Henry y salvar de una muerte dolorosa a Charming. ¿En serio? ¿Teméis por la vida de Charming? ¿Estáis muy angustiados por un personaje al que no van a sacar del programa aunque dure veinte temporadas? Venga ya, por favor. Toda esta “operación Henry” les está viniendo grande a unos personajes que en otro tiempo hicieron grandes cosas. Hasta puede que Neal dé antes con su hijo que ellos.
Y aún no hemos terminado. Después de conseguir que éste llegue a Neverland, Robin Hood ofrece a Mulán la oportunidad de formar parte de su cuadrilla. Bueno, es algo que puede tener sentido, que no llama la atención, lógico, Mulán es una guerrera y poco puede hacer con sus dos amigos. O eso creemos. Porque nos encontramos con que de repente la guerrera está enamorada de la princesa. No es lo que más chirría del episodio ni es algo que añada nada a la trama. Es simplemente otra muestra de que por no resolver, no paran de mostrar a medias unas cuantas vueltas de tuerca.
mulan
¿No echáis de menos StoryBrook y a un montón de personajes a los que al parecer han desterrado del todo? Yo al menos sí. Personajes interesantísimos que se presentaron en la primera temporada, que jugaban un papel muy importante en la historia y a los que se hemos perdido de vista sin más. Sé que es muy pronto, que la tercera temporada sólo ha dejado ver sus tres primeros episodios, pero no tengo buenas sensaciones ni presentimientos.

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